Este pájaro gusta mucho a las mujeres (y a mi también).
Al principio me costaba bastante dibujarlo: influenciado por las ilustraciones de algunos libros de aves, solían salirme con colores muy chillones, especialmente el pecho
que a veces pintan de un rojo demasiado intenso.
Cuando dibujo un martín pescador, utilizo el cadáver naturalizado de un pájaro que encontré atropellado en la carretera del Puntal. Eso me ayuda a no pasarme con el color teja-anaranjado del pecho y también para entonar las plumas del dorso.
Para las posturas, a finales de agosto y septiembre voy a observar a los martines pescando en el río de la Alameda. Se quedan mirando al río y de repente, se lanzan y salen con un pecezín
en el pico. Una pasada auténtica.
martín pescador, acuarela 38 x 28 cm.











